Duchas de obra, la tendencia que vuelve a cambiar los cuartos de baño
Durante muchos años, los cuartos de baño han sido espacios excesivamente asépticos y funcionales. Por suerte, con el tiempo, el diseño y el interiorismo han hecho posible que estas estancias también sean confortables y atractivas, convirtiéndose en lugares destinados no solo al aseo sino a relajarse, cuidarse, sentirse bien…
Entre los muchos cambios que se fueron produciendo, destaca el paso de bañeras a platos de ducha para aprovechar más el espacio y disfrutar de un baño más cómodo y holgado. Y poco a poco, esos platos de ducha también fueron evolucionando hasta surgir las llamadas duchas de obra.
Estas duchas parecían reservadas a viviendas de diseño contemporáneo o a proyectos de interiorismo especialmente cuidados. Sin embargo, han dejado de ser una alternativa puntual para convertirse en una de las soluciones más demandadas en la renovación de baños. Y no es únicamente por una cuestión estética. Su capacidad para integrarse en el espacio, facilitar el acceso y adaptarse a diferentes necesidades explica buena parte de su consolidación como queremos contarte hoy en Printmaster.
¿Cómo son las duchas de obra?
Una ducha de obra se caracteriza, principalmente, porque el espacio de ducha se construye e impermeabiliza directamente sobre el suelo, como parte del propio baño, en lugar de recurrir a la instalación de un plato de ducha convencional.
El pavimento puede continuar visualmente desde el resto de la estancia y el agua se recoge mediante un sumidero o mediante un canal de drenaje lineal.
Esta configuración permite crear duchas a ras de suelo, abiertas o delimitadas solo mediante una mampara, y adaptar sus dimensiones y distribución a las características de cada baño.
El resultado son espacios de líneas más continuas, con menos elementos visuales que interrumpan el conjunto.
¿Qué requisitos hay que tener en cuenta?
Que una ducha de obra sea aparentemente sencilla no significa que su instalación lo sea.
La impermeabilización es uno de los aspectos fundamentales, ya que el pavimento y las paredes de la zona están sometidos de forma habitual al contacto con el agua. El Código Técnico de la Edificación establece requisitos específicos de protección frente a la humedad que deben tenerse en cuenta en este tipo de espacios.
También resulta esencial planificar correctamente la evacuación del agua. El suelo necesita una pendiente adecuada hacia el desagüe y todos los encuentros entre superficies y elementos de drenaje deben quedar correctamente sellados. Los sistemas actuales permiten, además, incorporar soluciones de impermeabilización específicamente diseñadas para duchas a ras de suelo.
Por último, hay que prestar atención a la elección del pavimento. En una zona húmeda, la resistencia al deslizamiento es una cuestión de seguridad y debe seleccionarse un material adecuado para las condiciones de uso. El CTE contempla requisitos específicos de resbaladicidad para los baños y para los suelos de las duchas que carecen de plato diferenciado.
¿Por qué se eligen cada vez más duchas de obra?
Pues sin duda por las muchas ventajas que aporta, especialmente cuando se está llevando a cabo la reforma de un cuarto de baño:
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- Una de sus principales ventajas es la continuidad visual. Al reducir cambios de nivel y transiciones entre materiales ya que el suelo de una ducha de obra puede ser el mismo que el del propio baño, se consigue una apariencia más amplia y coherente.
- Además, la posibilidad de diseñar la ducha prácticamente a medida facilita aprovechar rincones o superficies que no encajarían bien con un plato de dimensiones estándar.
- El acceso a ras de suelo constituye otra ventaja importante. Bien resuelta, esta configuración elimina el escalón habitual de algunos platos y puede favorecer un uso más cómodo para personas con diferentes necesidades de movilidad. También facilita plantear baños preparados para adaptarse a futuras circunstancias.
- A todo ello se suma la libertad estética. Piedra, cerámica, gres porcelánico y otros revestimientos permiten integrar la zona de ducha con el resto del baño, mientras que los sistemas de drenaje lineal ofrecen soluciones cada vez más discretas y personalizables.
Un baño pensado para disfrutarlo
El éxito de las duchas de obra responde, en definitiva, a algo más profundo que una tendencia decorativa. Representan una forma de entender el baño como un espacio que debe combinar funcionalidad, comodidad, seguridad y estética.
Por eso, al diseñar o reformar un baño, no se trata simplemente de elegir la ducha que esté de moda, sino de crear un conjunto coherente y bien ejecutado.
Cuando el diseño y la parte técnica trabajan en la misma dirección, el baño deja de ser únicamente una estancia práctica para convertirse en un verdadero espacio de bienestar al servicio de la familia. Y las duchas de obra pueden ayudarte a conseguirlo.