¿Qué pasaría si se produjera la extinción de los insectos?
La extinción de los insectos tendría consecuencias muy graves para la vida en este planeta. Forman parte de prácticamente todos los ecosistemas terrestres y participan en procesos tan distintos como la polinización, la descomposición de materia orgánica, el reciclaje de nutrientes, el control de plagas y la alimentación de otros animales.
Los insectos no son simplemente una parte más de la naturaleza, son el engranaje de gran parte de ella.
La extinción de los insectos afectaría a la reproducción de las plantas
Si los insectos desaparecieran, muchísimas plantas con flores se verían afectadas:
- Durante la polinización, el polen pasa de una parte de la flor a otra y permite su fecundación.
- Aunque algunas plantas se sirven del viento o el agua, una gran cantidad depende de animales que transporten el polen.
Esto nos lleva a un dato muy importante: no solo las abejas polinizan. También lo hacen mariposas, polillas, escarabajos, moscas, avispas… Si todos desaparecieran, muchas plantas producirían menos semillas y frutos o tendrían enormes dificultades para reproducirse.
El problema no termina en las plantas
Si desaparecen algunas plantas, cambia el entorno de los animales que dependen de ellas. Y aquí aparece una de las consecuencias más importantes: los insectos también son alimento.
Aves, anfibios, reptiles, peces, pequeños mamíferos y otros invertebrados consumen insectos. Para algunas especies son parte fundamental de su dieta. Por lo tanto, la extinción de los insectos introduciría un problema en las cadenas alimentarias.
Los ecosistemas están formados por redes de interacciones y alterar una pieza modifica muchas relaciones simultáneamente.
El suelo también empezaría a cambiar
Otro efecto devastador tendría lugar bajo nuestros pies:
- Muchos insectos participan en la descomposición de la materia orgánica.
- Larvas, escarabajos y otros animales fragmentan los restos vegetales y animales, facilitando los procesos biológicos que convierten esa materia en nutrientes para las plantas.
Sin los insectos, estos procesos no desaparecerían por completo porque también intervienen bacterias y hongos, pero el funcionamiento del ecosistema del suelo cambiaría radicalmente:
- La materia orgánica se procesaría de otra forma
- Cambiarían las relaciones entre organismos
- Se alteraría el ciclo de los nutrientes
- Afectaría a la fertilidad y el funcionamiento de los suelos
Perderíamos uno de los controles naturales de plagas
Resulta que algunos de los insectos que consideramos “plagas” mantienen a raya a otros organismos que causan daños importantes a los cultivos. Las mariquitas, las avispas parasitoides, algunos escarabajos y otros depredadores se alimentan de insectos que atacan a las plantas.
Si se produjera la extinción de los insectos, desaparecerían simultáneamente las plagas y quienes las combaten. Por lo tanto, los sistemas agrícolas perderían una parte importante de sus mecanismos naturales de regulación.
¿Qué pasaría con los animales que no comen insectos?
Incluso aquellos animales que no comen insectos se verían afectados si estos desapareciesen.
Imagina esta cadena:
- Insectos
- Aves
- Depredadores
Si desaparece el primer nivel, las aves disponen de menos alimento. Si disminuyen las poblaciones de aves, los depredadores que dependen de ellas encontrarán menos alimento también.
Y hay otro camino:
- Insectos
- Plantas
- Herbívoros
- Depredadores
Si los insectos dejan de polinizar plantas o si cambia el reciclaje de nutrientes, también se modifica la disponibilidad de la vegetación. Esto afecta a los herbívoros y de ahí a otros animales.
¿Podría la naturaleza adaptarse?
Esta es la parte más interesante de la respuesta a qué ocurriría si se produjese la extinción de los insectos.
La naturaleza tiene una gran capacidad de adaptación y algunos organismos podrían ocupar algunos de los nichos que dejarían los insectos. Pero no podrían sustituirlos completamente.
Los insectos representan una enorme diversidad de especies y llevan cientos de millones de años integrados en los ecosistemas. Sus relaciones son muy numerosas y específicas.
Esto significa que los ecosistemas podrían reorganizarse con el tiempo, pero no volverían a funcionar como antes.
Entonces, sin insectos ¿el mundo se acabaría?
No en el sentido de que la humanidad desapareciera inmediatamente, pero sí en que el planeta que conocemos sería muy distinto. Cambiarían:
- Las comunidades vegetales
- Las cadenas alimentarias
- El reciclaje de nutrientes
- El funcionamiento de los suelos
- Los sistemas agrícolas
- El número de especies animales y vegetales
La principal consecuencia sería una gigantesca reorganización ecológica que necesitaría muchos años en establecerse. Mientras tanto, la pérdida de polinizadores reduciría la producción de cultivos y afectaría a la alimentación humana.
Por lo tanto, no habría un momento concreto en que la humanidad empezaría a morirse: el problema sería progresivo y dependería también de la capacidad de adaptación de cada sociedad.
Precisamente por esto la extinción de los insectos sería tan grave, así que cuidar sus hábitats, reducir el uso innecesario de pesticidas y favorecer espacios donde puedan alimentarse y reproducirse es imprescindible para protegerlos y protegernos.