¿Por qué Groenlandia pertenece a Dinamarca? Historia y derechos del territorio de moda.

En cuestión de semanas, Groenlandia ha pasado de ser ese..

Groenlandia

¿Por qué Groenlandia pertenece a Dinamarca? Historia y derechos del territorio de moda.

En cuestión de semanas, Groenlandia ha pasado de ser ese país del que solo nos acordábamos al escuchar la canción de los Zombies a ocupar el centro de la conversación internacional. 

El renovado y gran interés mostrado por Estados Unidos, o más concretamente por Donald Trump, ha reabierto un debate que para muchos parecía cerrado: ¿desde cuándo y por qué Groenlandia pertenece a Dinamarca?

Las declaraciones y los gestos de corte abiertamente expansionista de Trump han sorprendido a la opinión pública, pero también han puesto el foco sobre la realidad histórica y jurídica que explica por qué, a día de hoy, Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca. Comprender esta relación exige mirar atrás, recorrer siglos de historia y entender cómo ese pasado conecta directamente con los equilibrios estratégicos del presente como te vamos a contar.

Historia de la relación entre Dinamarca y Groenlandia

Desde el punto de vista histórico, la vinculación entre Groenlandia y Dinamarca se remonta a la Edad Media. Las primeras colonizaciones europeas documentadas en la isla fueron realizadas por los vikingos nórdicos a finales del siglo X, encabezados por Erik el Rojo, procedente de Islandia, un territorio que entonces estaba bajo la órbita del mundo escandinavo

El primer punto de inflexión clave que permite entender por qué Groenlandia pertenece a Dinamarca llega en 1380, cuando las coronas de Dinamarca y Noruega se unifican. Groenlandia, como territorio dependiente de Noruega, pasa a estar también bajo la soberanía de la monarquía danesa. 

Esta nueva situación de pertenencia se consolida definitivamente tras el Tratado de Kiel de 1814, por el cual se produce la separación entre el Reino de Dinamarca y el Reino de Noruega quedándose Noruega con Suecia y la aparición de Dinamarca como estado independiente heredando las colonias de Groenlandia y las Islas Feroe.

Así llegamos al siglo XX

Durante los siglos XIX y XX, Dinamarca refuerza su presencia administrativa y científica en la isla, consolidando su control efectivo, un elemento clave en derecho internacional. 

En 1953, Groenlandia deja de ser una colonia danesa y pasa a integrarse formalmente como parte del Reino de Dinamarca, otorgándose posteriormente amplios niveles de autogobierno. 

En 1979 se establece el Home Rule y, en 2009, el Self-Government Act que reconoce a los groenlandeses como un pueblo con derecho a la autodeterminación, aunque la defensa, la política exterior y la moneda siguen en manos de Copenhague. Este marco legal, aprobado mediante referéndum en Groenlandia, refuerza aún más la legitimidad de la soberanía danesa.

¿Por qué ese repentino interés por parte de Donald Trump?

En esta situación llegamos al momento actual en el que Groenlandia salta a la palestra por el explícito interés geopolítico mostrado por Donald Trump. Pero ¿por qué?

Groenlandia se ha convertido en un punto estratégico por varios motivos fundamentales:

    • Su posición geográfica es clave para el control del Ártico y de las rutas marítimas emergentes que se abren con el deshielo, acortando de forma drástica las conexiones entre América, Europa y Asia. 
    • Este territorio alberga importantes recursos naturales aún poco explotados, como tierras raras, uranio, gas y petróleo, esenciales para la industria tecnológica y la transición energética.
    • El valor militar de la isla también es otro motivo. Groenlandia ya alberga la base aérea de Thule, fundamental para los sistemas de defensa antimisiles y de vigilancia estadounidense en el Atlántico Norte y el Ártico. 
    • El creciente pulso geopolítico con Rusia y China en las regiones polares convierte a Groenlandia en una pieza estratégica de primer orden en el tablero global.

 

Así, aunque el interés de Trump pueda parecer una excentricidad política, responde a dinámicas geopolíticas reales. Sin embargo, la historia, el derecho internacional y la voluntad democrática del pueblo groenlandés explican con claridad por qué Groenlandia pertenece hoy a Dinamarca y por qué cualquier intento de alterar ese estatus no puede entenderse al margen de siglos de historia y de un orden internacional basado en normas, no en impulsos imperialistas.

 


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